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Mostrando las entradas etiquetadas como sueños

Quédate

Tuya, en tus brazos, en tus besos. Fuera de convencionalismos, fuera de estereotipos. Tuya desde el primer momento que entraste en mi vida, tuya desde que me convertiste en parte de tu mundo. Bajo el árbol, sobre el césped, en nuestro jardín. Tuya en el cobijo de tu regazo, tuya en las caricias del alba. Bajo las sábanas, sobre ti, en tus manos. Tuya a pesar de los juegos con otros, tuya aunque diga que soy de ellos. Tuya en el brillo de la mano, en la risa de la niña. Tuya al anochecer cuando el frío encoge, tuya al despertar cuando la alarma suena. Ese preciso momento en el que se mezcla el sabor de tus besos y lo agridulce del nuevo día, aún puedo oírte pedirme: quédate conmigo, no despiertes.

"Ya, pero ¿y si me sale bien?"

Hace un tiempo en el muro del Facebook de una amiga vi que había puesto el enlace a un vídeo con el título  "¿Te atreves a soñar?"  . Son de esas cosas que te pones a ver porque no tienes nada mejor que hacer, y al final acabas dándole vueltas al coco acerca de lo que acabas de descubrir. En este caso estuve totalmente de acuerdo con el vídeo, y sigo estándolo. Empezando por lo del cuento de la lechera, que siendo tan pequeña cuando lo leí por primera vez me deprimió, y mucho. ¿En eso consistían los sueños? ¿Eso mismo iba a pasarles a los míos, iban a terminar rompiéndose contra el suelo? Pero antes de que pudieran hacerlo, ya los estampé yo contra el suelo y los deseché. Años más tarde, en el instituto mi mentalidad cambió y decidí también cambiar mi modo de ver las cosas, a hacer las cosas que me gustaban en ese exacto momento, sin pensar en el futuro que tanto me asustaba. Así pues me apliqué bien en los estudios, descubriendo que algunas cosas, como la literatura, el...

Fantasmas

Hola, hace años que nos hemos vuelto a ver, y ya ves, hoy me ha dado por pensar en ti. Ya sabes lo nostálgica que soy, y acordarme de ti ha provocado un torrente de recuerdos, la mayoría muy agradables, otros bochornosos, ya sabrás a cuáles me refiero. Por eso me quedo con los buenos. El primer recuerdo que tengo tuyo: salir del colegio y estar en tu casa. Se hicieron las tantas, ¿qué serían, las 10? Y al día siguiente teníamos clase. Y tú más preocupada por mí que mi madre que no llamaba para ver dónde estaba. Pero ella estaba despreocupada porque sabía que yo estaba contigo, ¿dónde iba a estar si no? Recuerdo lo bien que lo pasamos aquella tarde escuchando música y hablando en tu cuarto, y de ahí que pasara el tiempo tan rápido, como siempre sucedía cuando estábamos juntas. Los siguientes recuerdos: nuestras fiestas con el resto de amigos, canciones de Garbage, The Cardigans... En tu casa de San Vicente, en casa de mi madre, el desfase, las risas, tus encerronas con el chico qu...

Tedioso ente vacío

Estrella se levantó aquel día, sin ganas de nada. Como el resto de la semana, del mes y casi del año. Su trabajo ya no llenaba tanto como antes. Su gato, único compañero de piso, pasaba más horas fuera que junto a ella, y no le importaba. Relacionarse con otras personas nunca había sido su punto fuerte, pero ya le daba igual, se encogía de hombros cuando la llamaban antisocial. Quizás era eso, quizás estaba en un punto en que ya todo le daba lo mismo. No sentía, no padecía, no sufría. No necesitaba la compañía de nadie, ni de amante ni de pareja ni mucho menos marido con hijos, idea que le hacía vomitar. Estar vacía le hacía sentirse bien. Disfrutaba de la luz del sol en el parque, de un paseo bajo una inesperada lluvia... Su familia la incitaba a salir, a relacionarse, pero "no tenía ganas". La motivaban para salir, para viajar, conocer otros lugares, otras culturas, pero todos los viajes que siempre había soñado ya los había realizado, y no una ni dos veces, sino tres o cu...

El sueño

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Otra vez tú, vuelves a entrometerte en mis sueños, reptas en silencio colándote en las rendijas de mi subconsciente, transgiversando el relato onírico representado, haciéndome recordar fantasías antiguas, agridulce nocturno con toque final de ácido rencor por la espera infructuosa. Conozco esa sonrisa. Pero la costra que dejaste ahora es potente coraza. No me controlarás más, los papeles han cambiado. Con mis deseos recupero el control de esta ilusión. El tiempo pasa, y un día conseguiré que desaparezcas.