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Mostrando las entradas etiquetadas como muerte

Anestesia

Observaba el espejo empañado. El agua corría por el desagüe. Se deshizo de las toallas y abrió el armario. Sacó todos sus vestidos y los examinó sobre la cama.                 - Tengo que vestir más alegre. – Dijo en voz alta como si hablara con alguien. Uno a uno se los fue probando. Escogió el que le cubría hasta las rodillas. Bajó a la cocina. Las baldosas estaban menos cálidas que la tarima. Llenó la tetera de agua. Se quedó mirando su reflejo en la campana extractora.                 - Debería ponerme algo de antiojeras. Se quitó una pelusa de la manga oscura. La tetera se puso a borbotar. Unos platos se amontonaban en el fregadero. El grifo goteaba. Cogió un bote de pastillas del cajón de la encimera. Tragó sin pestañear. Risas lejanas de niños jugaban cerca. Fijó su vista más allá de la ventana. En alguna parte un...

Plan de exterminio - versión 1.2

Para un trabajo de clase se me ha ocurrido darle una vuelta a este relato  Logabe's Blog: Plan de exterminio : que escribí hace un par de años. Aquí la nueva "versión", mejorada o no, eso depende del punto de vista. Plan de exterminio Germán vuelve a casa derrotado del trabajo, con la cabeza llena de quejas y de órdenes, a punto de estallar. Deja el maletín en el sillón orejero y alza la voz saludando a quien le espera como cada día, la única persona que le hace sentir bien, la que puede apaciguar las voces en su cabeza: María. Cierra la puerta y echa la llave. A través del gran ventanal que decora la pared norte del salón ve tan sólo la oscuridad de la noche. Las cortinas no están echadas. "Estará regando las plantas", piensa para sus adentros. Se acerca a la cristalera, intentando habituar la vista a la negrura exterior. Comienza a distinguir los tiestos de barro cuando algo le sobresalta, una sombra que pasa veloz de un extremo a otro de la terraz...

Boom!

Amaneció, apagué el despertador, escogí mi ropa y me metí en la ducha. Me afeité, me vestí, ordené mis cosas y salí de casa como cada mañana. Pero aquella mañana era distinta. La noche anterior había guardado todas mis pertenencias en cajas de cartón, y los papeles más importantes perfectamente alineados encima de la mesa de la cocina con una nota explicativa, más que nada para facilitarle la futura tarea a mi hijo, quien trabajaba de sol a sol con un contrato absurdo y por menos del salario estipulado. Por él, por mi difunta mujer, por el futuro de mis nietos, por todos ellos había tomado la decisión y había dicho que sí, sí al cambio, sí a parar esta situación, a pararle los pies a tanta injusticia y tanto mangoneo con los ciudadanos de a pie. Además, yo no tenía nada que perder, ya me habían dado palos por todos lados y me habían quitado todo. No me quedaba nada, mas que las ganas y la impotencia de cambiar las cosas. Tal y como me habían indicado, en una pequeña oficina de...

Plan de exterminio

Vuelvo a casa derrotado del trabajo, con la cabeza llena de quejas y de órdenes. Me va a estallar. Alzo la voz saludando a quien me espera como cada día, la única persona que me hace sentir bien, la que puede apaciguar las voces en mi cabeza, mi esposa María. Cierro la puerta y echo la llave. A través del gran ventanal que decora la pared norte del salón veo tan sólo la oscuridad de la noche. Las cortinas no están echadas. "Estará regando las plantas", pienso para mis adentros. Me acerco a la cristalera, intentando habituar mi vista a la negrura exterior. Comienzo a distinguir los tiestos de barro cuando algo me sobresalta, una sombra que pasa veloz de un extremo a otro. Busco el interruptor de la luz, que enciendo al mismo tiempo que un gato negro se abalanza contra el cristal. Retrocedo un paso, el cristal amortigua el ataque, y cuando el gato se recompone, salta al balcón de al lado. "Puto gato de los cojones", gruño con mal genio. Lo que me faltaba para aca...

Sin billete de vuelta

Renfe Cercanías, desde hace 5 años, convoca un concurso de microrrelatos. Las bases son sencillas: no más de 99 palabras (incluído título) y temática sobre el viaje, el movimiento, el desplazamiento hacia otro lugar (o algo así). Este año ya tenía una idea bastante aproximada de qué escribir, pero bueno, por cosas de la vida, decidí escribir sobre otro tema: Abrió los ojos y miró en rededor, asustado. Un traqueteo repiqueteando bajo sus pies. Una ventanilla con una cortina cubriéndola. Un asiento verdoso azulado. Un pastor alemán en el asiento de su izquierda. “¿Nano?”, le llamó. El can le lamió la mano en respuesta, y entonces comprendió. Pensó en lo mucho que iba a añorar a su esposa, ahora viuda. Cada cual tiene su manera de sobreponerse a una tragedia, de sacar esa fortaleza que nos hace seguir para delante. Algunas tragedias no se superan nunca, pero se aprende a vivir con ellas, y son las pequeñas cosas las que ayudan a ello. 3 meses sin ti. Te echo de menos.