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Mostrando las entradas etiquetadas como futuro

Segunda Atmósfera (comienzo)

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En una casa situada en la Segunda Atmósfera un padre acostaba a su hijo de seis años, no sin antes continuar relatándole el cuento que el padre había escrito: - Y así los zombies volvieron a sus tumbas. Fin. - Papá, ¿qué es una tumba? ¿Es como Marte? – Preguntó el niño con el ceño fruncido por no entender el final de la historia. En el rostro del hombre se dibujó una sonrisa, una sonrisa anciana que nada tenía que ver con su aspecto. Bajo la promesa de explicárselo al día siguiente, acarició la cabeza del pequeño, le dio un beso en la frente y le arropó subiendo la cremallera del saco nórdico. Se acercó a la ventana enrejada para bajar las persianas, pero se quedó unos minutos observando el paisaje desde la altura. Tanto enfrente como a ambos lados de su casa estaban situados diversos hogares, todos iguales, habían sido diseñados del mismo modo, pero cada uno era del color que había escogido el propietario. Había casas marrones, casas bicolores, incluso una casa b...

"Ya, pero ¿y si me sale bien?"

Hace un tiempo en el muro del Facebook de una amiga vi que había puesto el enlace a un vídeo con el título  "¿Te atreves a soñar?"  . Son de esas cosas que te pones a ver porque no tienes nada mejor que hacer, y al final acabas dándole vueltas al coco acerca de lo que acabas de descubrir. En este caso estuve totalmente de acuerdo con el vídeo, y sigo estándolo. Empezando por lo del cuento de la lechera, que siendo tan pequeña cuando lo leí por primera vez me deprimió, y mucho. ¿En eso consistían los sueños? ¿Eso mismo iba a pasarles a los míos, iban a terminar rompiéndose contra el suelo? Pero antes de que pudieran hacerlo, ya los estampé yo contra el suelo y los deseché. Años más tarde, en el instituto mi mentalidad cambió y decidí también cambiar mi modo de ver las cosas, a hacer las cosas que me gustaban en ese exacto momento, sin pensar en el futuro que tanto me asustaba. Así pues me apliqué bien en los estudios, descubriendo que algunas cosas, como la literatura, el...

Un mal día

Hoy es de esos días en que todo lo que ves, todo lo que oyes, todo lo que lees, es la manera en la que el país se va al garete. Para empezar, a principios de mes, nos avisan de un despido colectivo. 800 personas se quedan en la calle, sin más, por carta fría alegando problemas económicos. No me jodas... A veces pienso que cuanto más mentiroso y egoísta eres, más alto llegas. Porque que me digan qué alto ejecutivo de esa empresa ha decidido rebajarse el sueldo, o prescindir de complementos salariales del puesto para que esas casi 350 familias no se queden sin trabajo. ¿Que con eso no llega para evitar los despidos? ¿Y por qué no despiden al niñato, sobrino del mandamás, que no pega palo al agua y por no hacer nada recibe un sueldo que dobla el de un machaca corriente? Grano a grano se forma la playa, y si recortan de donde deben recortar, la realidad sería muy distinta. Encerraría y mataría de hambre a todos esos cobardes egoístas que prefieren sacrificar la vida laboral de sus tra...

Silencio

El paso del tiempo, como la fuerza de un río sobre las piedras, erosionaba cada día los sueños y anhelos de Amanda, un futuro que notaba más lejos conforme pasaban los días. Hacía siete años, David le había hecho una pregunta, una petición de mano, sin anillo pero con toda la sinceridad y el amor de los primeros años. Una promesa que ella había esperado por mucho tiempo. Él no recordaba dicha petición, la había olvidado, alegó cuando ella sacó el tema. La verdad era que los dos se habían acomodado a la vida que llevaban, el trabajo les quitaba tiempo de estar juntos, y en las pocas horas que tenían para ellos, horas que antes pasaban veloces acurrucados en el sofá, ahora eran malgastadas ensimismándose con sus respectivas aficiones, lo único que los diferenciaba cuando se conocieron. Antes cada uno mostraba interés por compartirlas. Ahora convivían sin más, cada uno en un extremo de la casa, como dos seres extraños. Las caricias, los besos y demás muestras de afecto desaparecieron con...

Boom!

Amaneció, apagué el despertador, escogí mi ropa y me metí en la ducha. Me afeité, me vestí, ordené mis cosas y salí de casa como cada mañana. Pero aquella mañana era distinta. La noche anterior había guardado todas mis pertenencias en cajas de cartón, y los papeles más importantes perfectamente alineados encima de la mesa de la cocina con una nota explicativa, más que nada para facilitarle la futura tarea a mi hijo, quien trabajaba de sol a sol con un contrato absurdo y por menos del salario estipulado. Por él, por mi difunta mujer, por el futuro de mis nietos, por todos ellos había tomado la decisión y había dicho que sí, sí al cambio, sí a parar esta situación, a pararle los pies a tanta injusticia y tanto mangoneo con los ciudadanos de a pie. Además, yo no tenía nada que perder, ya me habían dado palos por todos lados y me habían quitado todo. No me quedaba nada, mas que las ganas y la impotencia de cambiar las cosas. Tal y como me habían indicado, en una pequeña oficina de...

Plan de exterminio

Vuelvo a casa derrotado del trabajo, con la cabeza llena de quejas y de órdenes. Me va a estallar. Alzo la voz saludando a quien me espera como cada día, la única persona que me hace sentir bien, la que puede apaciguar las voces en mi cabeza, mi esposa María. Cierro la puerta y echo la llave. A través del gran ventanal que decora la pared norte del salón veo tan sólo la oscuridad de la noche. Las cortinas no están echadas. "Estará regando las plantas", pienso para mis adentros. Me acerco a la cristalera, intentando habituar mi vista a la negrura exterior. Comienzo a distinguir los tiestos de barro cuando algo me sobresalta, una sombra que pasa veloz de un extremo a otro. Busco el interruptor de la luz, que enciendo al mismo tiempo que un gato negro se abalanza contra el cristal. Retrocedo un paso, el cristal amortigua el ataque, y cuando el gato se recompone, salta al balcón de al lado. "Puto gato de los cojones", gruño con mal genio. Lo que me faltaba para aca...

Madrid

Un día de verano, con ese calor que se te pega a la piel y te dificulta respirar. Cierran la maleta y suben al coche, en dirección a la estación. El tren como siempre, hasta arriba. Era Agosto, y el Sol caía sin piedad. El tren emprende la marcha con su característico ronroneo, una charla animada entre padre e hija, uno expectante por enseñar, la otra expectante por aprender. En las ventanas, los campos intercambiándose de color, del marrón al amarillo, del amarillo al verde, y más allá, los perfiles grisáceos de las montañas. Carreteras, caballos, casas de campo, puentes sobre ríos, la linda estación de Aranjuez, todo seguía igual que el verano anterior. Unas naves industriales, unas cocheras con el logotipo de Renfe (aquel azul y amarillo, ¿cómo olvidarlo?), y la niña se inquieta al ver en la lejanía la oscura silueta de los edificios que dan la bienvenida al viajero. No es su casa, no es su ciudad, ni siquiera nació allí, no tiene nada que la vincule, a excepción de su joven corazón...

Parte VI

Balance del día: la lluvia me ha solucionado el día que había empezado tan mal, con mareos al borde del desmayo (una GRAN y repentina falta de hierro es lo que tiene), la contabilidad de todo el trimestre esperándome en el despacho, y sola ante el peligro en la oficina. La tarde ha empezado oscura, negra como el tizón, mi jefe que me dice que cerramos ya (y sólo son las 6 y media!), y mientras me lleva a casa (en coche!) me dice que seguramente ya tengan a alguien a quien empezar a amaestrar (esta misma semana!). Llego a casa, con el sms de Rome: "tengo algo que contarte". La despedida de soltera ya está en marcha! Noviembre en Londres, el año que viene en Zaragoza, vuelvo atrás en el tiempo, pero mejor!!! Después de saltar del acantilado, no sé qué ocurrió. Lejanamente recuerdo que caí al agua, pero no sabía si estaba fría, si floté o me hundí. En un principio supuse que lo segundo, porque después de notar el contacto con el agua, lo siguiente que recuerdo es una oscuridad...

¿Yo, desordenada? Qué va + Parte V

Estresada, nerviosa, ansiosa, apenada, culpable... Desórdenes emocionales, del amor al odio en una milésima de segundo. Tengo que ordenar mis pensamientos antes de que me desborden. Y cuando lo haga, habrá nueva entrada en el blog. ¿Por qué cuando me pasan cosas me ocurren todas a la vez, y luego me muero del aburrimiento porque no pasa nada??? ...Time to end this night, time to make things right... Mind Reading (demo), John Garrison Ese día Bree me arrastró con ellos a todos los sitios que fueron. Los tres amigos querían visitar la ciudad, cosa que no vi nada interesante básicamente porque mi ciudad no es interesante. Es una ciudad pequeña, donde acabas conociendo a todo el mundo a lo largo de los años, no tiene grandes atracciones turísticas, está siempre en obras y es monótona, gris y aburrida. Aún así, les acompañé, Bree me había suplicado que fuera con ellos para conocerlos mejor porque sabía que haríamos buenas migas, igual que nosotras. Pero yo me mantenía escéptica. Las dos con...

Si no lo sé yo, ¿entonces quién lo sabrá?

Clock Face I was miles away thinking about something yesterday, Something I’m doing more each day, all the time. Is it a message? Is it a sign? Is it the time to draw a line? How do I know? But it doesn’t feel natural. Feels too slow. If I don’t know then who else will? It’s getting to the point it makes me ill And I don’t know if I can turn a page. It feels so wrong, the pressure’s on. I can’t ignore it any longer, I turn my clock to face against the wall. Please be a phase that’s all. Only my expectant eyes looking for diamonds in the skies. The only one looking for this prize. White in a see of black, I’m going to go and I won’t come back. I spike myself, I kick and scream. I drag my feet, I won’t come clean, I dead my weight and fall upon the page. It feels so wrong the pressure’s on. I can’t ignore it any longer, I turn my clock to face against the wall. Please be a phase that’s all. I drag my feet, I dead my weight, I turn my clock to face ag...